Hawking y Dios: la física da de sí lo que
da
Santiago Collado González
Subdirector del Grupo de
Investigación Ciencia, Razón y Fe (CRYF) de la
Universidad de Navarra. Director de investigación de la
Facultad Eclesiástica de Filosofía de la
Universidad de Navarra. Físico y doctor en
Filosofía. Profesor de Filosofía de la
Naturaleza.
Artículo publicado en
ReligionenLibertad.com, el 3 de septiembre de 2010.
Disponible también sobre este tema una
entrevista en Radio Inter
y otra entrevista en 98.3 Radio
En las consideraciones publicadas por “The
Times” basadas en algunas citas del libro de Hawking y,
supuestamente, en lo contenido en dicho libro, se puede apreciar
una superposición de planos en el que últimamente
suelen incurrir algunos científicos que defienden,
principalmente, tesis materialistas, aunque no solamente
éstos.
Los dos planos a los que me refiero son el propiamente
científico, por un lado, y el correspondiente a una
racionalidad que no se limita a aquello que el método
científico puede dar de sí.
No existe “la” ciencia
Existen varias ciencias, con sus métodos propios, y no
una sola ciencia. Este hecho, que a veces se olvida, pone de
manifiesto que, de hecho, no parecen reducibles los
fenómenos de los que cada ciencia se ocupa a un conjunto
de leyes que se obtengan solamente en una de ellas como la
Física, por ejemplo.
La famosa teoría del todo persigue unificar en
un solo marco teórico las predicciones cuantitativas que
la Física puede hacer en relación con las cuatro
fuerzas fundamentales de la naturaleza.
Algunos, de una manera ilegítima, parecen sugerir que
con dicha teoría se podría explicar el Universo en
todos sus fenómenos y procesos. Es un salto completamente
injustificado. Más bien, lo que necesitamos es desarrollar
diversas disciplinas con las que abordar el conocimiento
científico de los distintos ámbitos de la
realidad.
La filosofía: una “racionalidad
ampliada”útil para explicar la
realidad
Hay dimensiones del mundo físico y de lo que es
propiamente humano que exigen, de una manera muy clara, una
racionalidad ampliada que podríamos llamar
filosófica.
Pretender explicar la realidad de la libertad, del amor, del
deber, etc., con base a interacciones materiales sería
como volver, aunque con un aparato matemático muy
sofisticado, a mantener tesis semejantes a las de los
materialistas griegos como Demócrito, Leucipo o algo
más tarde Epicuro y Lucrecio.
De hecho, incluso dentro de la Física, la
legítima pretensión de explicar todos los
fenómenos físicos mediante un conjunto de leyes
fundamentales es muy discutido. No es pacíficamente
aceptado, por ejemplo, que la termodinámica sea reductible
a la mecánica estadística: la noción de
entropía presenta una dificultad para conseguirlo.
Sorprende que un científico como Hawking, con
méritos reconocidos, incurra en semejantes
confusiones.
¿Multiversos contra Dios?
Hawking parece presentar a un dios que está
condicionado por las leyes de la naturaleza, no al Dios Creador
de dichas leyes. No deja de ser curioso que la hipótesis
de que Dios solamente podía crear un único mundo,
conclusión que parecía desprenderse de la
visión aristotélica que dominaba en las
universidades en el siglo XIII, fue condenada por el obispo de
París Tempier en 1270 por verla incompatible con la
omnipotencia y grandeza de Dios.
Las hipótesis actuales de la existencia de
multiuniversos no constituye ninguna amenaza contra la fe
(aunque, lógicamente, supondría un desafío
para la reflexión en algunas cuestiones
teológicas).
Además, en la doctrina cristiana no hay
pretensión de exclusividad en relación con el
hombre. De hecho, ¡incluso forma parte de la
revelación la existencia de otros seres inteligentes
llamados ángeles! Respecto a ellos, Tomás de Aquino
decía que era coherente con Dios que hubiera un
número inmensamente grande.
¿Creación espontánea? Eso no es
física ni lógica
Según The Times, Hawking afirma en su libro:
“Puesto que hay una ley como la de la gravedad, el
Universo puede crearse a si mismo de la nada, y lo hace. La
creación espontánea es la razón por la que
existe algo, en vez de nada, por la que existe el Universo, por
la que existimos nosotros”.
Respondamos con claridad que ver las leyes del Universo como
una explicación de su autocreación no tiene ninguna
base racional ni empírica.
De hecho, hablar de “creación
espontánea” es contradictorio. La física se
ocupa del comportamiento de la materia en todos sus estados: como
partículas o como energía de distinto tipo. Cuando
se emplea la expresión “creación
espontánea” en física, por lo general el
físico se está refiriendo en realidad a una simple
transformación de carácter material. Un
físico no puede hablar de “crear desde la
nada”, como sí lo puede hacer la fe cristiana.
En el cristianismo, Dios es Él el autor de las leyes,
no se limita a usar leyes preexistentes para organizar uno o
varios universos.
¿A más mundos habitables, menos Dios?
Según la periodista del Times “Hawking
escribe que el primer golpe fue la observación confirmada
en 1992 de un planeta orbitando una estrella que no era nuestro
Sol”. Y cita su libro: “Eso hace que las
coincidencias de nuestras condiciones planetarias -el
único Sol, la afortunada combinación de la
distancia Tierra-Sol y la masa solar- sea mucho menos remarcable
y mucho menos convincente [compelling] como evidencia de que la
Tierra fue cuidadosamente diseñada simplemente para
satisfacernos [please us] a nosotros, los seres
humanos”.
Parece que, según Hawking, la existencia de Dios
dependa de la probabilidad de la existencia o no de un mundo como
el nuestro.
Sin embargo, lo propio de Dios no consiste en afinar los
parámetros para que podamos existir, sino en crear. Y
crear es una donación libre y amorosa de Dios. Esto
difícilmente lo puede explicar la física y los
argumentos basados en la probabilidad.
Luego, para combatir el “principio
antrópico” (que, en principio, favorece las posturas
teístas) acude a la tesis del multiverso, de que hay una
infinidad de universos.
La tesis de los multiuniversos en realidad no pasa de ser una
mera hipótesis matemática. Hoy por hoy no tiene
contrastación de carácter experimental, ni se puede
falsar, es decir, no es científica. Sólo busca
quitar especificidad a nuestro Universo.
El orden que vemos en el universo -la fuerza de
atracción nuclear, la velocidad de expansión del
universo- es tan improbable, parece seguir una casualidad tan
increíble, que la única manera de explicarlo sin
acercarse al deísmo es proponiendo que haya una infinidad
de universos, tantos que, por probabilidad, alguno tenga las
asombrosas condiciones que nosotros tenemos. Es la única
manera de explicar para algunos el fino ajuste de las constantes
físicas del Universo, sin acercarse al teísmo.
Pero, insistamos, hoy por hoy los múltiples universos
no son una tesis científica.
Ser humano ¿es ser simplemente una
“colección de partículas”?
La tercera frase del libro de Hawking que The Times
difunde afirma:
“La teoría M [una serie de “teorías
del todo” usando cuerdas] es la teoría unificada que
Einstein esperaba encontrar. El hecho de que nosotros los seres
humanos -que somos fundamentalmente meras colecciones de
partículas fundamentales de la naturaleza- hayamos llegado
tan cerca de entender las leyes que nos gobiernan a nosotros y a
nuestro universo es un gran triunfo”.
El mismo Hawking que afirma que somos una mera
colección de partículas admite luego que llegamos a
entendernos a “nosotras mismas”. ¿Cómo
puede un conjunto de partículas alcanzar “ese gran
triunfo” sin dejar de ser eso: un conjunto de
partículas? Seremos, al menos, algo más, no
sólo eso.
La física da de sí lo que su método le
permite. Siempre habrá cuestiones que quedarán
fuera de su alcance, preguntas que ese “conjunto de
partículas” se hace continuamente: el sentido de la
existencia, de la vida y de la muerte, etc... La física no
responde a estas preguntas, que son preguntas reales e
importantes.
Los extraterrestres no molestan al cristianismo
Por último, Hawking parece sugerir que si hubiese
muchos planetas como la Tierra, con vida inteligente, el
cristianismo se vería refutado o, al menos, en
dificultades.
La realidad es que el que haya más o menos planetas con
o sin vida inteligente no está directamente abordado por
el magisterio de la Iglesia, pero el cristianismo nunca ha negado
esta posibilidad.
De hecho, la enseñanza católica sobre los
ángeles es una manifestación de la apertura de la
Iglesia a la existencia de seres inteligentes diferentes de
nosotros. Simplemente, de haber más razas inteligentes en
el cosmos, se plantearían algunas preguntas
teológicas sobre la unicidad de la redención de
Cristo (¿necesitan redención, sería Cristo
su redentor, cómo les llegaría esa
redención?, y otras) que habría que abordar. Pero
no afectan en nada a las enseñanzas sobre un Dios
Creador.
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