El
desafio de la interdisciplinaridad: dificultades y logros
Evandro
Agazzi
Seminario en el Departamento de Filosofía, Universidad de
Navarra, 14 de marzo de 2002
1. Lo que
la interdisciplinaridad no es
Desde hace
unos treinta años la interdisciplinaridad se ha puesto muy
de moda sobre todo en el mundo de la enseñanza, ya que
muchos vieron en ella el remedio para superar la crisis de motivación
que afectaba a los estudiantes. El diagnóstico fue que los
jóvenes no tomaban interés en las disciplinas
debido a dos razones fundamentales: que los contenidos de
éstas eran "viejos" y obsoletos, y que ellos no encontraban
un interés intelectual en el horizonte delimitado y cerrado
de las diversas disciplinas. Por tanto, se buscó el remedio
en dos direcciones: privilegiando a la actualidad
como contenido temático de la enseñanza y
haciendo propaganda de la interdisciplinaridad como método
que debía sustituir la costumbre tradicional de
enseñar de modo separado las disciplinas. Ambas soluciones
fracasaron. La actualidad puede a veces despertar un verdadero
interés, a condición de que afecte a
algún problema genuinamente serio y estimulante, sino es
así la actualidad sólo alcanza a despertar una
"curiosidad" superficial y efímera. Más grave fue
la equivocación a propósito de la
interdisciplinaridad, ya que ésta fue concebida como un
rechazo del estudio disciplinar, como su opuesto, y por esta
razón se entendió a menudo el estudio
interdisciplinar como un discurso genérico
(más que general), en el que se evitaba el profundizar en
nociones que habrían requerido un conocimiento serio y a
veces laborioso de contenidos "disciplinares" específicos. A
fin de cuentas, aunque esta práctica pedagógica
resultara cómoda a algunos profesores y alumnos perezosos,
se reveló incapaz no sólo de producir logros en
el crecimiento del saber de los alumnos, sino también de
ganar su interés: ellos se aburrían tanto como
antes.
Estos
resultados frustrantes eran debidos a una manera radicalmente
equivocada de considerar la interdisciplinaridad y también a
la ignorancia de las motivaciones y condiciones que la caracterizan. En
primer lugar hay que decir que sí es correcto reaccionar
contra una visión cerrada de las
diferentes disciplinas, puesto que el sentido de
cada una de ellas no se capta sin relacionarlas con un horizonte
más amplio de conocimientos y de experiencia existencial,
pero es también verdad que cada disciplina ofrece
conocimientos objetivos que tienen una validez
intrínseca y entran en la construcción de un saber
personal y colectivo. Por consiguiente hay que rechazar la
concepción de que la interdisciplinaridad está en
antítesis o en contraposición con el saber
disciplinar: no hay verdadera interdisciplinaridad sin disciplinas. Sin
embargo, no quiere decir esto que para realizar la interdisciplinaridad
sea suficiente con "poner en contacto" los discursos de diferentes
disciplinas, sino que se trata de alcanzar algo como un discurso
"común", y esto es muy difícil. Cuantas veces
consultando las actas de congresos que pretenden ser interdisciplinares
nos damos cuenta de que cada ponencia desarrolla su discurso
privado, utilizando su lenguaje técnico y sus criterios de
validez, sin ser capaz de dialogar con las demás. Frente a
estas secuencias de cuadros disciplinares puramente puestos uno al lado
del otro nos ocurre a menudo que no entendemos casi nada de muchos de
ellos y, de todos modos, que nos sentimos desorientados más
que enriquecidos.
2. Las
motivaciones de la interdisciplinaridad
La
importancia de la interdisciplinaridad es un descubrimiento
relativamente reciente que se ha producido dentro de contextos práctico-operativos,
cuando la gestión eficaz de una empresa requiere la
coordinación finalizada y organizada de un amplio conjunto
de competencias, conocimientos e informaciones con el fin de tomar decisiones
correctas. Por esto algunos autores colocan las raíces de la
interdisciplinaridad en las necesidades de la guerra moderna que (sobre
todo después de la segunda guerra mundial) ha mostrado
inequívocamente que no es suficiente contar con la fuerza de
los ejércitos, sino también coordinar
un conjunto muy complejo de planeamientos en la industria, las
comunicaciones, la búsqueda de informaciones, la propaganda,
el desarrollo de nuevas tecnologías, todo esto con
el fin de llevar a cabo la guerra del mejor
modo. Fuera de este contexto particular, la misma necesidad se ha
impuesto en todas las actividades en las que un proyecto de gran
tamaño exige que se tome en cuenta un abanico muy amplio de elementos
de juicio proporcionados por competencias a veces muy
especializadas, pero que deben ser evaluados y comparados por alguien
(persona o grupo) que no es más experto que los
demás en un determinado sector, pero que sí tiene
que ser capaz de realizar la síntesis de
los diferentes elementos y llegar a la decisión correcta.
Con esto hemos visto que la motivación de la
interdisciplinaridad reside en la presencia de un problema
complejo que exige la utilización de muchas informaciones
que necesariamente son ofrecidas por fuentes especializadas,
pero tienen también que resultar comunicables
gracias a una forma intersectorial de codificación que
permita hacer confluir el todo en un programa de
solución para dicho problema. Resulta entonces muy claro por
un lado que la interdisciplinaridad no puede pensarse como
contraposición a la especialización, sino como
una armonización de varias especializaciones en vista de la
comprensión y solución de un problema. En los
ejemplos mencionados los problemas eran de tipo práctico,
pero el mismo discurso se aplica sin dificultad a los problemas
eminentemente cognoscitivos. Podemos hasta decir que en el campo del
conocimiento la interdisciplinaridad ofrece un camino para superar
aquella fragmentación del saber que la
especialización parece hacer inevitable,
permitiéndonos realizar una cierta unidad del saber,
no como una "reducción a la identidad" sino como toma de
conciencia de la complejidad de las realidades que
nos rodean, la cual requiere que el verdadero entender esta complejidad
consista en tomar en cuenta las diferencias y al mismo tiempo
comprender las razones y el sentido de su estar juntas y relacionadas.
Aquí encontramos una segunda motivación de la
interdisciplinaridad y podemos ver que ella no se confunde con la
multidisciplinaridad y la transdisciplinaridad, que tienen su validez y
sus campos de aplicación, pero son cosas diferentes.
3. Las
condiciones de la interdisciplinaridad
La
especialización no es un mal necesario
dependiente de los avances del conocimiento (como si ella nos fuera
impuesta por el hecho de que la enorme cantidad de nociones que
constituyen el patrimonio del saber no pueden "caber dentro de una sola
cabeza"). Esta razón "cuantitativa" es bastante superficial
y no puede ocultar el hecho mucho más profundo de que la
especialización es una condición
necesaria
para el constituirse del conocimiento científico entendido
en su sentido más amplio y moderno, es decir como
conocimiento objetivo y riguroso. En efecto cada
disciplina científica (sea una ciencia natural o una humana)
se caracteriza por considerar el mundo de las "cosas" desde un
único punto de vista particular,
concentrando su enfoque sobre unos pocos "atributos" de las cosas y
dejando fuera de su campo de investigación todos los
demás atributos (propiedades y relaciones) de cada cosa. Por
consiguiente los conceptos que expresan dichos
atributos y los predicados que traducen estos
conceptos en el lenguaje son también especializados,
así como los procedimientos operativos
que permiten controlar directamente la validez de las proposiciones de
una determinada disciplina. Estos constituyen una parte muy importante
de la metodología de cada ciencia; la
otra
consiste en la determinación de los procedimientos lógicos
que se utilizan para organizar el conocimiento, para establecer
indirectamente la validez de proposiciones que no se pueden averiguar
directamente, para ofrecer explicaciones y construir
teorías. En pocas palabras, cada disciplina se caracteriza
por una especificidad de conceptos, lenguaje, métodos y
lógicas. Si la interdisciplinaridad se presentara como una
propuesta de eliminar estas condiciones y, por ejemplo, de obligar a
cada disciplina a servirse únicamente de conceptos,
métodos y tipos de argumentos utilizados en el lenguaje
común, ello nos obligaría a renunciar a los
aportes cognoscitivos de las diferentes ciencias y todo
sería reducido a aquel discurso vago, genérico y
superficial del qué he hablado más arriba. El
verdadero desafío de un estudio
interdisciplinar consiste, por un lado, en el tomar como punto
de partida las diferentes disciplinas, respetando su
especificidad de conceptos, métodos y lógicas y,
por otro lado, trabajar para que todo ello no resulte una "barrera"
para la comunicación. Se puede ver
entonces que la dificultad más seria para el estudio
interdisciplinar no consiste en el hecho de tener que "albergar en una
sola cabeza" muchos conocimientos diferentes, sino en el esfuerzo de comprender
el sentido especial de ciertos conceptos, de acostumbrarse a ciertos
tipos de "racionalidad" particulares. Se trata de una tarea
difícil, pero no imposible (se parece al esfuerzo de
aprender un nuevo idioma) y que puede aportar logros
muy importantes. No sólo porque nos permite conocer
más sino también porque nos lleva a conocer
mejor ya que, acerca de una cierta realidad, nos volvemos
capaces de captar más aspectos, de explorar en profundidad
su riqueza, de apreciar adecuadamente su complejidad.
Este
discurso resultaría más persuasivo a
través de una referencia a una perspectiva
sistémica sobre la cual no podemos detenernos en
este momento. Sin embargo es suficiente destacar que la unidad
del saber tiene sentido porque el saber mismo es un "sistema"
cuyas diferentes partes se intercomunican y se relacionan mutuamente ya
que cada sector del saber concierne a unos aspectos particulares de una
realidad que es en sí misma compleja. Dicha unidad es
exigida en primer lugar por la unidad misma de la "cosa" que estamos
investigando y queremos comprender: para
comprenderla
empezamos considerándola bajo un cierto punto de vista,
luego nos damos cuenta de que éste no es exhaustivo y
abrimos un nuevo punto de vista; a veces vemos que un determinado punto
de vista es fecundo, pero merece ser profundizado y pasamos a otro
punto de vista que está incluido en él, pero es
más delimitado. Así nace la pluralidad de las
disciplinas y de sus ramas sectoriales a partir de una exigencia
unitaria de comprensión y ésta es precisamente la
dinámica correcta de la interdisciplinaridad.
4. El
conocimiento como síntesis
Es claro que
la unidad de la cosa no garantiza de por sí la unidad de su
conocimiento: ésta debe realizarse en el sujeto
en el sentido de que él tiene que ser capaz de realizar la síntesis
de lo que ha logrado aprender mediante el análisis
especializado. Ahora bien, es precisamente porque un sujeto individual
casi nunca se encuentra en condiciones de realizar con sus solas
fuerzas esta síntesis (por lo menos en el caso de realidades
complejas) que se presenta la oportunidad de llamar a coloquio a
diferentes disciplinas, es decir, de intentar un estudio interdisciplinar.
No se requiere, para que este esfuerzo tenga un sentido, que
él nos lleve a una comprensión total
de la "cosa" investigada (es inevitable que muchos aspectos de
ésta queden inexplorados y parcialmente "oscuros"): la
búsqueda de la verdad siempre es una empresa inacabada, lo
que no impide reconocer que ciertos resultados estén bien
establecidos en su parcialidad. Hay que destacar, de todas maneras, que
el espíritu de síntesis del qué
estamos hablando no debe confundirse con aquella actitud "globalizante"
y espontánea que imagina captar la "cosa" en sí
misma sin detenerse en el aburrido esfuerzo de análisis. Al
contrario, la síntesis que se necesita es el resultado
de una reconstrucción en la cual los elementos
analíticos encuentran su lugar y su sentido.
Hay que
añadir también que un trabajo interdisciplinar
serio no puede llevarse a cabo sin la disponibilidad de conocimientos
suficientemente ricos en sectores diferentes ya que la
condición indispensable para un coloquio es que los
interlocutores se entiendan
recíprocamente, lo que significa que cada interlocutor pueda
entender con suficiente claridad el sentido de las
perspectivas de los demás, aunque no siempre pueda conocer
los detalles de los resultados alcanzados en cada disciplina llamada al
coloquio. En esto consiste la dificultad quizá
más seria del trabajo interdisciplinar, en cuanto que
requiere que se alcance una cierta familiaridad con campos de
conocimiento diferentes del propio. No con todos, pero sí
con aquellos que están concretamente implicados en la
investigación interdisciplinar en la cual nos comprometimos.
Una vez más, no se trata de huir de la
especialización, sino de volverse un poco competentes, sin
ser especialistas, en diversos sectores del saber. Lo que no es tan
fácil dentro de la mentalidad y de las condiciones
"ambientales" de nuestro tiempo: los investigadores tienen que trabajar
duro sobre problemas muy detallados, si quieren alcanzar los
"resultados" nuevos que la comunidad científica exige para
reconocer su dignidad profesional y abrirle sus carreras. Es una
situación cultural que debemos tomar en cuenta pero que
empieza paulatinamente a cambiar, dado que en el mundo
científico el tema de la complejidad se
vuelve cada día más actual y interesante, y esto
ya está produciendo programas de investigación
efectivamente interdisciplinares.
5. La
metodología de la interdisciplinaridad
No
tendría mucho sentido tratar de proponer algo así
como un "método de la interdisciplinaridad", tal como se
acostumbra a proponer los métodos de
investigación en las diferentes disciplinas
científicas. Lo que vamos a proponer son algunas sugerencias
generales para un desarrollo eficaz del estudio interdisciplinar, es
decir de un proyecto de investigación interdisciplinar.
Estas sugerencias serán en realidad consecuencias
prácticas de los planteamientos discutidos más
arriba.
Un proyecto
concreto de investigación interdisciplinar tiene que nacer
acerca de un problema de comprensión de una
realidad
compleja (tomando el concepto de realidad en su sentido
más amplio). Por tanto se presupone la
individuación exacta del problema y también de
aquellos diferentes aspectos de ello que requieren
la cooperación de ciertas bien individuadas disciplinas para
poder analizar y entender el mismo problema. Esto significa que es muy
estéril cualquier propósito de hacer un trabajo
interdisciplinar "en frío", es decir principalmente como
deseo de utilizar esta metodología de trabajo porque es muy
recomendada y "moderna", y luego ponerse en búsqueda de un
"tema" que permita "trabajar juntas" a todas las personas de buena
voluntad que quieren participar en este trabajo. Desgraciadamente
así ha sido concebida y practicada a menudo la
interdisciplinaridad en la enseñanza, con frutos muy pobres.
Al contrario, si un proyecto interdisciplinar surge porque se ha
individuado un problema interesante, es casi
inevitable que este problema sea interesante porque es complejo
y su examen indicará de manera natural cuáles son
las (pocas) disciplinas que pueden verdaderamente contribuir a
iluminarlo.
Una vez que
haya sido individuado el problema y el conjunto de disciplinas llamadas
a cooperar, será necesario explicitar las
diferencias que caracterizan la perspectiva que cada una
adopta. En un primer momento se tendrá la
impresión de que los diferentes discursos disciplinares
"hablan de cosas diferentes", pero un poco de perseverancia y, sobre
todo, de disponibilidad para "escuchar" y tratar de entender el
discurso de los demás nos llevará a darnos cuenta
que se está "hablando de diferentes aspectos de la misma
cosa" y con esto se hará comprendido porqué
el problema es complejo y en qué
consiste su complejidad. Para realizar concretamente esta tarea algunas
condiciones fundamentales son:
- Poner bien en claro los diferentes criterios
que cada disciplina acepta para averiguar los datos.
- Explicitar el contexto
teórico que cada disciplina acepta sin ponerlo en
discusión para proporcionar sus explicaciones
de los datos.
- Definir de manera muy clara el significado de
los conceptos utilizados en cada disciplina,
relacionándolos con su contexto teórico y sus
criterios de acceso a los datos, para no creer que un mismo término
tenga el mismo significado dentro de disciplinas diferentes.
- Darse cuenta de que cada disciplina utiliza procedimientos
lógicos que, sin dejar de ser rigurosos, no
coinciden con el tipo de "lógica" adoptado por otras
disciplinas.
Una vez que
estas condiciones preliminares sean satisfechas puede empezar el
"diálogo" interdisciplinar, en el cual cada disciplina ve el
problema "desde su punto de vista" o "dentro de su propia
óptica". Se trata entonces de una etapa pluridisciplinar,
aunque ya suficientemente avanzada porque se han puesto ciertas
condiciones para comparar los diferentes discursos
y, al mismo tiempo, se ha alcanzado la toma de conciencia de que cada
discurso disciplinar es válido, pero parcial.
La
transición a una verdadera visión
interdisciplinar ocurre cuando dentro de cada disciplina se despierta
una reflexión filosófica que le lleva a percibir
una exigencia de unidad, es decir a considerar su propio discurso no
como un discurso cerrado y autónomo, sino como una voz
específica dentro de un concierto. Hemos
dicho que se trata de una reflexión filosófica
y esto se justifica considerando que es filosófico ( y
más precisamente epistemológico)
el trabajo mediante el cual se aseguran las "condiciones preliminares"
discutidas arriba, así como la toma de conciencia de la parcialidad
de las diferentes ópticas disciplinares con respecto al
"punto de vista de la totalidad". Es también de
índole filosófica la capacidad hermenéutica
que se necesita para "interpretar" dentro del propio lenguaje, sin
traicionar su sentido, los discursos de las otras disciplinas. El uso
sabio de esta actitud hermenéutica permite un intercambio
continuo de un discurso a otro que elimina poco a poco las
"equivocaciones". La verdadera equivocación se encontraba al
inicio, cuando todos creían que "hablaban el mismo
discurso", mientras que en realidad usaban las mismas expresiones con
sentidos diferentes. Las equivocaciones desaparecen cuando cada uno
trata de entender, "reformulándolo" dentro del propio
discurso, el discurso de los otros, sin pretender que esta
reformulación sea equivalente a una traducción
perfecta.
Una ayuda
importante puede derivar de un cierto esfuerzo de formalización
de los puntos más importantes de cada discurso disciplinar,
ya que ésta permite poner en evidencia ciertas homologías
estructurales entre los resultados de algunas disciplinas, que pueden
revelarse como analogías cuando la
identidad formal (parcial) se enriquezca con detalles relacionados con
los contenidos específicos de los diversos saberes. Es
éste el camino que conecta la interdisciplinaridad con la transdisciplinaridad,
de la cual sin embargo no queremos ocuparnos aquí.
Todo este
camino nos lleva a la síntesis en que
culmina el trabajo interdisciplinar. Esta no puede ser concebida como
la propuesta de una especie de imagen global
definitiva, sino como la superación de la unilateralidad de
las ópticas particulares, la consciencia de su
carácter limitado y al mismo tiempo de la posibilidad de
ponerlas en armonía gracias a ciertas posibilidades de
intertraducción, a la existencia de interconexiones, de
homologías y analogías. Todo esto aumenta nuestra
capacidad de comprender la "cosa" que estudiamos, sin la
pretensión de acabarla: el trabajo
interdisciplinar entonces nunca es completamente cumplido; puede
considerarse razonablemente terminado cuando se hayan alcanzado los objetivos
deseados (y por esto el estudio interdisciplinar incluye un elemento
"pragmático", como cualquier trabajo, aunque se trate de un
trabajo cuyo fin es un conocimiento).
6. Otros
logros del trabajo interdisciplinar
Queremos
terminar indicando algunos logros que la interdisciplinaridad asegura
desde el punto de vista de la formación intelectual y
cultural. Muchos están convencidos de que el trabajo del
especialista es serio, duro y difícil, lo que es verdad,
pero es también verdad que éste trabajo es
"cómodo", en el sentido de que consiste en utilizar
métodos bien conocidos y garantizados, obrando en sectores
respetados, siguiendo reglas y prácticas que no necesitan
ser discutidas críticamente. Al contrario el trabajo
interdisciplinar requiere una actitud mucho más desarrollada
de comparación y diálogo, no
sólo al inicio, sino también al
término del trabajo ya que, como hemos visto, la
síntesis interdisciplinar queda siempre abierta y
problematizable. Además, acostumbrarse a considerar y
valorar puntos de vista diferentes constituye una verdadera experiencia
intelectual muy positiva en sí misma y fructuosa
en diversas circunstancias. Al mismo tiempo, la conciencia del
carácter limitado de cada saber y de la imposibilidad de atribuirle
un sentido sin traspasar sus fronteras alimenta al mismo
tiempo el espíritu crítico y
la
búsqueda de la sabiduría.
Esto
ocurre porque, como hemos visto, la metodología
interdisciplinar impone la toma de conciencia de los
límites y condiciones de validez de cada saber, lo
que implica por un lado el trascender hacia
horizontes más ricos y complejos y por otro lado un profundizar
en el análisis de hechos y situaciones en vista de aspectos
también prácticos y existenciales que en un
primer momento no se habían presentado como dignos de
nuestro interés. Por estas razones la interdisciplinaridad
puede revelarse una importante experiencia existencial
en la cual el hombre se acostumbra a buscar una comprensión
de la realidad y de sí mismo que le sirva
en un sentido auténtico, es decir, para dar a su vida un
significado más lleno y "verdadero".
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