Actividad cerebral y cautela
diagnóstica
José Manuel Giménez Amaya
Texto publicado originalmente en
A ciencia cierta, febrero de 2010
Técnicas de neuroimagen detectan actividad cerebral
voluntaria en algunas personas en estado vegetativo
El término “estado vegetativo” se ha
utilizado para describir a los pacientes cuyos ojos se abren
después de un período de coma, pero incapaces de
dar respuestas con sentido a diversos estímulos. Se hace
“persistente” cuando los enfermos permanecen
en “estado vegetativo” durante más de 3 meses
después de procesos patológicos que alteran al
afluencia de oxígeno al cerebro, ó más de 12
meses después de un traumatismo craneal. El
diagnóstico de “estado mínimamente
consciente” se reserva para aquellos pacientes
que sólo responden de una manera errática y
limitada a órdenes del explorador o a estímulos
producidos por el ambiente, pero que pueden originar respuestas
motoras o verbales que tengan sentido. En algunos pacientes en
estado vegetativo persistente se detecta actividad cerebral
cuando se pronuncia su nombre, pero no está claro el nivel
de consciencia que esto revela.
En un interesante estudio que aparecerá publicado
próximamente en la revista New England Journal of Medicine, los autores
detectaron activación voluntaria de ciertas zonas
cerebrales en 5 de 54 pacientes con estados inconscientes
completos o con respuestas mínimas a estímulos. La
activación cerebral se produjo cuando se les daban
instrucciones a los enfermos para que se moviesen mentalmente por
su casa o por su ciudad o que se imaginasen jugando al tenis. Lo
interesante del experimento es que las áreas cerebrales
activadas eran las mismas que se activan en la personas
sanas. El estudio se llevó a cabo utilizando modernas
técnicas de neuroimagen, en concreto la resonancia
magnética funcional, que estos mismos autores
habían utilizado anteriormente con éxito para
detectar niveles de consciencia en pacientes con estado
vegetativo persistente.
Aunque la frecuencia de activación cerebral en estas
situaciones patológicas no es muy alta, el estudio deja
claro que en algunos casos se puede dar. Este dato subraya la
importancia de ser cautelosos sobre la
“aparente” completa falta de respuesta de estos
enfermos. Además, los datos son lo suficientemente
significativos como para plantearse que la resonancia
magnética funcional es una herramienta útil para
clasificar y evaluar el pronóstico de los enfermos en
estados de coma.
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